128 kbps
Buena opción para voz, clases, entrevistas o notas largas cuando quieres ahorrar espacio.
Extrae el sonido de un vídeo y descárgalo como MP3. Elige la calidad y haz todo el proceso en tu navegador.
Gratis · Sin registro · Hasta 1 GB
Suelta aquí tu vídeo
o selecciónalo desde tu dispositivo
Seleccionar vídeoFormatos de vídeo habituales · Máximo 1 GB
Más formas de preparar tu archivo
Haz que el archivo pese menos para enviarlo, subirlo o guardarlo sin complicarte con ajustes técnicos.
Abrir herramientaElimina la espera del principio o el final y conserva únicamente el fragmento que necesitas.
Abrir herramientaTransforma MOV, WebM, AVI, MKV y otros formatos en un MP4 H.264 fácil de reproducir.
Abrir herramientaTres pasos claros
No necesitas instalar un editor, crear una cuenta ni conocer códecs de vídeo.
Elige un vídeo con sonido desde tu móvil u ordenador, sin enviarlo a un servidor.
128 kbps ocupa menos; 192 kbps equilibra tamaño y sonido; 256 kbps conserva más detalle.
El navegador separa el audio y crea un archivo MP3 listo para guardar o escuchar.
Elegir calidad MP3
El bitrate controla cuántos datos usa cada segundo de audio. No mejora una grabación que ya suena mal, pero sí cambia el tamaño del MP3.
Buena opción para voz, clases, entrevistas o notas largas cuando quieres ahorrar espacio.
El ajuste recomendado para música y uso general: conserva detalle sin crear un archivo innecesariamente grande.
Prioriza la calidad cuando el vídeo original ya contiene una pista de audio bien grabada.
Guía completa
Situaciones reales, decisiones de calidad y soluciones antes de procesar tu archivo.
Convertir vídeo a MP3 resulta útil cuando la imagen ya no aporta nada y solo quieres escuchar. Puede ser una entrevista grabada con el móvil, una clase, una conferencia propia, una nota de voz que llegó como vídeo, una explicación de trabajo o una actuación para la que tienes permiso. El MP3 ocupa normalmente mucho menos que el vídeo y se reproduce con la pantalla apagada en numerosas aplicaciones.
También sirve para preparar material de escucha durante un trayecto, guardar la narración de una demostración o entregar una pista a alguien que no necesita descargar cientos de megabytes de imagen. Extraer no significa descargar contenido desde una URL: esta herramienta solo trabaja con un archivo que ya está en tu dispositivo. No accede a YouTube, TikTok, Instagram ni otras plataformas.
Antes de convertir, comprueba que tienes derecho a copiar y usar el sonido. Que un vídeo pueda reproducirse en internet no convierte automáticamente su música, audiolibro o conversación en material libre. Para grabaciones personales o contenido propio, conserva el original si después puedes necesitar la imagen, porque un MP3 no permite reconstruirla.
El bitrate indica aproximadamente cuántos miles de bits usa cada segundo. A 128 kbps, una hora de audio suele rondar 58 MB; a 192 kbps, unos 86 MB; a 256 kbps, unos 115 MB. Son estimaciones útiles para planificar espacio, no tamaños garantizados. La duración es el factor principal cuando el MP3 usa una tasa constante.
Elige 128 kbps para voz, reuniones, clases y entrevistas cuando el tamaño importa. La voz suele conservarse clara, especialmente si la grabación original es limpia. Usa 192 kbps como opción general para vídeos con música, ambientes o una mezcla de habla y sonido. Ofrece un equilibrio razonable y por eso aparece seleccionado de forma predeterminada.
Reserva 256 kbps para música o grabaciones buenas donde prefieres minimizar la pérdida de esta nueva codificación. Un número mayor no mejora una fuente deficiente: no elimina ruido, reverberación, distorsión ni voces lejanas. Si el audio original ya estaba comprimido a baja calidad, convertirlo a 256 kbps solo genera más datos describiendo el mismo sonido limitado.
MP3 es popular porque funciona en reproductores, móviles, coches, programas de edición y sistemas antiguos. Esa compatibilidad lo convierte en una entrega sencilla. AAC puede ofrecer una calidad parecida con menos datos y es habitual dentro de MP4, pero algunos flujos esperan específicamente un archivo .mp3. WAV suele guardar audio sin compresión perceptual y es mejor como formato intermedio de edición, aunque ocupa mucho más.
Esta herramienta entrega MP3 y no permite elegir AAC o WAV. La decisión mantiene el proceso claro y responde a la intención concreta de escuchar o compartir un audio ligero. Si vas a mezclar, restaurar o editar repetidamente el sonido, extraer a un formato sin pérdida sería preferible, porque cada nueva compresión con pérdida puede añadir artefactos.
El MP3 contiene solo audio. No conserva la imagen, subtítulos, capítulos ni una portada automática. También eliminamos metadatos del archivo durante la salida para evitar arrastrar información innecesaria. Puedes cambiar el nombre después de descargarlo y añadir artista, título o carátula con un gestor de etiquetas si tu biblioteca lo necesita.
El sonido de un vídeo suele estar ya codificado como AAC, Opus u otro formato con pérdida. Para crear MP3 hay que decodificar esa pista y volverla a codificar. El proceso no restaura el original anterior a la primera compresión. Por eso conviene hacer una sola conversión desde el mejor archivo que tengas, en vez de convertir sucesivamente varias copias.
Si una persona habla muy bajo, hay viento o la música satura, subir el bitrate no corrige el problema. Tampoco normalizamos volumen, separamos voces ni aplicamos reducción de ruido. Esa transparencia importa: un convertidor de formato cambia la representación del sonido, no actúa como herramienta de restauración. Escucha unos segundos del resultado antes de borrar nada.
Un vídeo puede incluir varias pistas de audio o sonido envolvente. Esta versión realiza una extracción sencilla y no ofrece un selector de idioma, mezcla multicanal ni elección manual de pista. Si el resultado contiene el idioma equivocado o no incluye la mezcla esperada, necesitarás una herramienta de audio avanzada que exponga la estructura del archivo.
En un móvil moderno puedes abrir el selector, elegir un vídeo de Fotos o Archivos y esperar mientras se extrae el sonido. En iPhone, un elemento guardado solo en iCloud puede descargarse antes de estar disponible; en Android ocurre algo parecido con proveedores remotos. Mantén la pestaña visible y evita bloquear la pantalla, porque el sistema puede suspender el proceso para ahorrar batería.
Para vídeos largos, el ordenador suele ser más estable aunque el MP3 final sea pequeño. El motor todavía tiene que leer todo el archivo de vídeo y mantener recursos en memoria. El límite es 1 GB, pero un teléfono con poca memoria puede fallar con menos. Cierra otras pestañas, libera espacio para la descarga y conecta el dispositivo a la corriente si la grabación dura mucho.
La velocidad de la conexión solo interviene al cargar por primera vez el motor WebAssembly; el vídeo no se sube. Después, la duración depende del códec, la longitud del archivo y la potencia del procesador. Extraer audio suele ser más ligero que convertir toda la imagen, pero sigue siendo necesario recorrer el contenido hasta el final.
El motivo más sencillo es que el vídeo no tenga audio. Algunos clips de cámaras de seguridad, animaciones o grabaciones de pantalla se guardan en silencio. Reprodúcelo antes y confirma que oyes algo. También puede contener un códec que el motor no reconoce, estar incompleto o incluir protección. Cambiar la extensión a .mp4 o .mp3 no arregla ninguno de esos casos.
Si el navegador no puede leer los metadatos, prueba primero a convertir el vídeo a MP4. Si el proceso empieza pero se cierra, reduce el tamaño del archivo o usa un dispositivo con más memoria. Si descarga un MP3 que no abre, repite desde el original y evita cerrar la pestaña antes de ver el mensaje de finalización. Un resultado de pocos bytes suele indicar que la pista estaba ausente o no pudo decodificarse.
Algunos navegadores móviles guardan la descarga en Archivos o Descargas en lugar de la biblioteca musical. Esa ubicación depende del sistema y no significa que la conversión haya fallado. Busca el nombre que comienza por «audio-» y termina en .mp3. Desde allí puedes reproducirlo, moverlo o compartirlo con una aplicación compatible.
Muchos servicios de conversión ofrecen cargas desde enlaces, almacenamiento en nube, lotes y decenas de ajustes. Para hacerlo, transfieren el archivo a sus servidores y explican que usan cifrado o borrado automático. Es un modelo válido para ciertas necesidades, pero implica entregar una copia temporal y esperar la subida completa, algo relevante con entrevistas, reuniones o grabaciones personales.
Aquí el original se lee localmente y FFmpeg WebAssembly genera el MP3 en la memoria de la pestaña. No pedimos cuenta, no añadimos marca de agua y no almacenamos el audio para crear un enlace público. La contrapartida es que no puedes cerrar la página y volver más tarde: descarga el resultado antes de recargar. Tampoco podemos procesar archivos ilimitados; la seguridad de mantenerlos en tu dispositivo viene acompañada de los límites reales de ese dispositivo.
Acepta vídeos habituales y entrega un MP3. Si el vídeo no tiene pista de sonido, no habrá audio que extraer.
El MP3 solo conserva el sonido; no contiene imagen ni permite reconstruir el vídeo después.
Preguntas frecuentes